Felipe Massa sale del coma inducido sin lesiones neurológicas


“No hay lesiones neurológicas aparentes, y el paciente se mantiene estable, sin complicaciones, pero no hay diagnóstico hasta que no se completen 72 horas”. Ese es el último parte médico del hospital AEK de Budapest, después de que los anteriores sembraran dudas sobre la salud de Felipe Massa en la noche del sábado. Las traducciones de la terminología médica húngara y las reservas con las que los neurocirujanos abordan este tipo de lesiones hicieron temer incluso por la vida del piloto brasileño.

El muelle que se había soltado del Brawn de Barrichello impactó contra el casco de Massa cuando circulaba a 290 por hora. Lo hizo justo por encima de la visera, en la zona de carbono. Un centímetro más abajo, en plena visera y podría haber sido peor. El impacto fracturó el hueso frontal del cráneo en la zona supraocular. Massa perdió el sentido e impactó contra las protecciones.

Fue trasladado en helicóptero al Hospital AEK de Budapest, donde se le intervino de la fractura y fue sometido a un coma inducido y respiración asistida. En la mañana de ayer, Massa fue despertado, reconoció a sus padres –viajaron inmediatamente desde Brasil–, a su mujer Rafaela (embarazada de cinco meses), movió piernas y manos, y fue dormido después. El TAC al que fue sometido descarta lesiones neurológicas, pero son necesarias 72 horas para descartar lesiones.

Los próximos días determinarán el plazo de recuperación, y aunque supere todo el proceso sin secuela alguna, los médicos vaticinan que no podrá subirse a un F-1 antes de tres meses. Se abre así el proceso para determinar su sustituto, al menos para las dos primeras carreras, Valencia y Spa. “Te aseguro que nadie en Ferrari se ha planteado ese cuestión por el momento”, explica Marc Gené, el mejor colocado para sustituirle junto al otro probador del equipo Ferrari, Luca Badoer. El italiano, sin embargo, ya era tercer piloto del equipo cuando Jean Todt decidió contar con Mika Salo, piloto externo totalmente, para ocupar la plaza que había dejado Michael Schumacher tras su accidente en Silverstone de 1999.

El heptacampeón alemán es otra de las opciones que se barajan, aunque lleva tres años sin pilotar un F-1 y eso es mucho tiempo incluso para el Kaiser. La decisión de Ferrari variará si el sustituto es para dos carreras, cuatro o el resto de la temporada.

Fue Schumacher quien disfrutó el primer casco de última generación que ahora es obligatorio en la F-1. Han ganado en ligereza (1,4 kilos), para no atormentar el cuello de los piltotos, y, sobre todo, en resistencia. El caparazón exterior está hecho de fibra de carbono, aramida y polietileno. Soporta el paso de un tanque, un balazo a 700 kilómetros por hora, pero el muelle contra el que impactó Massa es mucho más pesado que una bala y solo a la mitad de velocidad.

Fuente: elperiodicodearagon.com

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